
En una universidad de Australia hay un embudo con brea —el alquitrán negro de las carreteras— que lleva goteando desde 1927.
La brea parece un sólido: si la golpeas con un martillo, se rompe. Pero en realidad es un líquido tan, tan espeso que tarda años en formar una sola gota. En casi un siglo solo han caído nueve.
Lo más asombroso: durante 86 años nadie consiguió ver caer ni una. El profesor que lo montó murió sin verlo; su sucesor se perdió una gota por irse a tomar un té. Hasta que, en 2014, una cámara por fin lo grabó.