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Poema · Del catálogo de Margen

Contra el olvido, un método

Para no olvidarte dejé de nombrarte. Lo que no tiene nombre no se pierde: se disuelve.

Probé primero con la costumbre de guardarte en las cosas: la taza, el lado izquierdo de la cama, la canción que ninguno de los dos eligió y que sonaba siempre.

Pero las cosas traicionan. Se gastan, se rompen, las regalas y un día la taza es solo una taza y la cama es ancha como un país sin fronteras.

Entonces cambié de método. Te convertí en abstracción: no el color de tus ojos, sino la idea de mirar. No tu voz, sino la posibilidad de ser llamado.

Así ya no te pierdo cuando olvido los detalles. Estás en todo lo que aún no tiene forma, en el borde de cada cosa que empieza, en la parte del mundo que todavía no ha ocurrido y que, cuando ocurra, se parecerá vagamente a ti.