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Curiosidad · Del catálogo de Margen

Bertha Benz condujo 106 km sin permiso en 1888

5 de agosto de 1888, Mannheim. Bertha Ringer casada Benz enganchó a sus dos hijos adolescentes, Eugen y Richard, al Patent-Motorwagen número 3, el triciclo pesado con motor de un cilindro que había construido su marido Carl. Salió a las cinco de la mañana sin avisar. Iba a casa de su madre, en Pforzheim, 106 kilómetros al sur, y quería demostrar que aquel armatoste podía usarse de verdad para ir de un sitio a otro.

La ligroína del carburador se le acabó en Wiesloch: paró en la Stadt-Apotheke, la farmacia del pueblo, y le vendieron tres litros como disolvente para limpiar manchas. Hoy se considera la primera estación de servicio del mundo. Por el camino, Bertha soldó el cable del acelerador con una liga de sombrero, limpió un conducto obstruido con la horquilla del pelo y pidió al herrero de Bruchsal que le pusiera un forro de cuero al freno de madera, que ya humeaba en las bajadas.

Llegó a Pforzheim al atardecer y envió un telegrama a Carl para contárselo. La prensa alemana del día siguiente sacó el coche en portada; los pedidos empezaron a la semana. Carl siempre había demostrado el motor dentro de su patio; nadie compraba lo que no había visto rodar por la calle.