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Relato · Del catálogo de Margen

La línea pasó detrás de la casa de Arturo

Marisa, te escribo desde la oficina a las nueve y media de la noche porque esta tarde ha salido el expediente de Aroa y mi firma va dentro. Necesito que lo leas hoy, no el lunes.

Resumo lo que hicimos, que tú no estabas.

El apeo fue el 2 de septiembre. Nos contrataron solo para la parte de campo: localizar los hitos H-41 a H-53 del tramo entre la baliza norte y el espigón viejo, comprobarlos y medir. Eso hicimos, y lo hicimos bien. Te adjunto la libreta escaneada.

Los tres hitos que importan son el H-46, el H-47 y el H-48. Sus coordenadas, en el sistema que se usa para esto, son estas:

H-46: X 412.742,100; Y 4.809.744,210; cota 3,09. H-47: X 412.695,660; Y 4.809.772,610; cota 3,11. H-48: X 412.651,380; Y 4.809.801,440; cota 3,14.

Coinciden dígito a dígito con las del documento 17 del propio expediente, la comprobación de bases de febrero de 2019. Los tres son dados de hormigón con clavo central y los tres están donde estaban. Medí desde el clavo del H-47 hasta la esquina sureste de la casa de la finca 3.118: 18,39 metros. En 2019 anotaron 18,42. Tres centímetros en siete años, que es lo que pasa cuando nadie toca nada.

Esto es lo que quiero que entiendas antes de seguir: no se ha movido ningún hito y no se ha cambiado ninguna coordenada. Si alguien te dice que hubo un error de replanteo, es mentira. Los hitos están perfectos.

Lo que se ha movido es la cota.

La línea del dominio público no la fijan los hitos. La fija la cota hasta donde llega el mar en los mayores temporales conocidos; los hitos solo sirven para apoyar la medición. La línea aprobada en 2014, y mantenida en la campaña de 2019, iba por la cota 3,11. La propuesta que ha salido esta tarde va por la cota 4,55.

Un metro y cuarenta y cuatro centímetros de altura. Sobre la pendiente de ese tramo son 27,79 metros tierra adentro.

Medido desde la línea de 2014, el muro oeste de la casa está a 26,42 metros. Haz la resta tú misma.

La casa es de 1964, tiene 86 metros cuadrados sobre una parcela de 312 y un fondo de ocho metros desde la fachada este. Una planta, cuatro huecos al mar. El dueño es Arturo Leal Cifuentes, sesenta y tres años, carpintero naval jubilado, empadronado ahí desde 1981. Su hija Clara nació dentro el 17 de enero de 1990; está en el libro de familia y en el parte de Remedios Vilar Puga, matrona, que sitúa el parto en la habitación que el plano llama dormitorio 2. Con la línea nueva, los 86 metros cuadrados quedan dentro del dominio público. La casa sigue en pie, con su número 14 en el buzón, y deja de ser suya.

Ahora te cuento de dónde sale la cota 4,55, porque es el único punto en el que levanté la mano y quiero que conste que la levanté.

En el estudio de oleaje de 2019, folios 401 a 468, hay una ficha del temporal del 11 de enero de 2019. Dice: cota máxima alcanzada, 4,55 metros. Periodo de retorno estimado, 58 años. Clasificación, excepcional. Y en la última línea, «no computable a efectos de deslinde».

En el mismo expediente hay una adenda de este año, folios 1.104 a 1.109, firmada el 21 de agosto. Recalcula ese mismo temporal del 11 de enero de 2019. Le da la misma cota máxima, 4,55. Le da un periodo de retorno de 43 años. Lo clasifica como ordinario y lo declara computable.

El periodo de retorno son los años que de media pasan entre dos temporales de esa magnitud. Es un número calculado, no medido. La adenda usa la serie de la boya de Aroa alargada con los registros de 2024 y 2025, y ese alargamiento baja el número por debajo del umbral de cincuenta años. Con 58 no contaba. Con 43 cuenta. La misma ola, el mismo día, la misma altura.

Se lo dije a Elisa Bernal, la ingeniera que instruye el expediente, mientras replanteábamos. Ella hizo constar en el acta, con estas palabras, que la cota del mar es la misma en los dos documentos y que lo que ha cambiado es el número de años que se le atribuye al temporal. Pidió suspender el apeo de ese tramo y abrir una audiencia específica sobre la adenda. Lo pidió a las nueve y veinticuatro de la mañana y lo pidió bien.

A las nueve y cuarenta y uno, Rubén Salgado, el jefe de la demarcación, incorporó una nota que había escrito él mismo a las siete y media. Dice que la adenda no cambia mediciones de campo, sino la clasificación estadística de un temporal ya documentado, y que esa clasificación formaba parte del estudio técnico que en su día se sometió a información pública. Elisa le contestó que el estudio sometido a información pública clasificaba ese temporal como excepcional y que la adenda lo clasifica al revés. Él respondió que el objeto del acta era comprobar la ejecución del plano, no revisar los criterios con que se dibujó. Y ordenó continuar.

Los dos tienen razón en lo suyo, y eso es lo que me quita el sueño. Él no se ha inventado nada: aplica un papel que existe. Ella tampoco exagera: el papel dice hoy lo contrario de lo que decía en 2019.

Antes de escribirte he vuelto a abrir el estudio de 2019 entero, los sesenta y ocho folios, buscando una cosa concreta: alguna medición nueva del mar entre 2019 y hoy que justifique subir la cota. No la hay. No hay campaña de batimetría, no hay un temporal posterior que llegue más arriba, no hay un informe que diga que el oleaje de ese tramo ha cambiado. Lo único que ha cambiado de mano en siete años es el cálculo estadístico de un temporal que ya estaba medido. Si tú encuentras algo que se me haya pasado, dímelo esta noche y me callo.

Yo medí la línea de ribera observada en campo, la que deja el mar de verdad. Respecto a la campaña anterior varía entre 0,24 y 0,62 metros. Entre veinticuatro y sesenta y dos centímetros. La delimitación avanza 27,79 metros.

El plazo del expediente vencía hoy a las 23:59, veinticuatro meses desde que se publicó el acuerdo de incoación el 24 de septiembre de 2024. A las 13:52 Salgado ha firmado la propuesta y ha ordenado el envío. Sale con el asiento RE-2026-88431 y sube al Ministerio para que se apruebe por orden ministerial. Elisa ha firmado cada página para dejar constancia de su comprobación técnica y ha mantenido su reserva en el folio 1.117. Mi libreta de campo va dentro, con mi nombre.

Lo que te pido es concreto. Uno: que la empresa escriba mañana a la demarcación diciendo que nuestro trabajo acredita la posición de los hitos y nada más, y que no avala la cota. Dos: que esa carta entre por registro, no por teléfono. Tres: que me digas si puedo hablar con el interesado, porque me lo he encontrado esta tarde en la puerta y no he sabido qué decirle.

Arturo presentó sus alegaciones el 15, dentro de los quince días hábiles. Están escritas a mano y las he leído enteras. Hay un párrafo que llevo toda la tarde repitiendo: «El mar no ha subido un centímetro entre las dos hojas: lo que ha subido es la cuenta».

Cuando ha llegado la propuesta, le han dado el impreso de solicitud de concesión de ocupación de su propia vivienda, generado de oficio, con sus datos ya impresos y el hueco de la duración en blanco. Elisa le ha preguntado si quería presentarlo hoy mismo.

Ha dicho: «No me dé permiso para vivir en la habitación donde nació mi hija».