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Idea · Del catálogo de Margen

Ese coche baja 1.500 € al financiarlo y cuesta 4.073 € más

21.400 euros cuesta al contado el coche del ejemplo y 19.900 si lo financias, pero el crédito eleva la factura a 25.473 euros. La rebaja visible es de 1.500 euros frente al precio al contado y el sobrecoste final ronda 4.073 euros. Antes de añadir seguros, mantenimiento o comisión de apertura, el descuento ya ha desaparecido.

El truco no exige una estafa ni una cifra escondida. Basta con enseñar dos partes del trato en tamaños distintos. El vendedor escribe 19.900 euros en grande y 354 euros al mes debajo. Tú comparas esos 19.900 con los 21.400 del pago al contado y sientes que acabas de ahorrar 1.500. La financiera y el concesionario hacen otra cuenta: por colocar el crédito puede existir una comisión comercial, y los intereses permiten recuperar la rebaja aplicada al coche.

Haz la operación completa. El capital prestado es 19.900 euros. El plazo son seis años: 72 mensualidades. El interés nominal es del 8,5 % anual. Calculado sobre lo que queda por devolver, produce una cuota de 353,79 euros.

Multiplica 353,79 por 72. El resultado es 25.472,87 euros. Resta los 19.900 que recibiste prestados: has pagado 5.572,87 euros de intereses. Compara ahora el total financiado con los 21.400 euros del precio al contado: entregarás 4.072,87 euros más. Son 4.073 euros extra por aceptar una rebaja de 1.500.

El cálculo supone cuota constante, tipo fijo y ningún gasto añadido: una comisión de apertura o un seguro obligatorio se suman aparte.

Queda la salida que mucha gente imagina en cuanto entiende el mecanismo: firmar la financiación, obtener el precio bajo y cancelar el préstamo al cabo de unos meses.

La Ley 16/2011 permite reembolsar anticipadamente todo o parte del préstamo en cualquier momento. Su artículo 30 dispone que el consumidor tiene derecho a que se reduzcan los intereses y costes correspondientes al tiempo que ya no transcurrirá. Cuando el tipo es fijo, la compensación por cancelar no puede superar el 1 % del capital reembolsado si queda más de un año, ni el 0,5 % si queda un año o menos. Hay una excepción: si el prestamista demuestra pérdidas directas por la cancelación puede reclamar más, pero el propio artículo 30 fija cómo se calculan y pone un techo, nunca más de los intereses que habrías pagado hasta el final.

Aplícalo al coche del ejemplo. Pagas doce cuotas de 353,79 euros, o sea 4.245,48 euros, de los cuales 1.589,62 son intereses. En el mes trece te quedan 17.244,14 euros de capital pendiente. Los cancelas y, si el contrato aplica la compensación máxima del 1 %, pagas además 172,44 euros. En ese supuesto la suma es de 21.662,06 euros. Frente a los 21.400 del pago al contado, has pagado 262 euros más. En ese supuesto, esos 262 euros son el precio de la maniobra, y no los 4.073 de ir hasta el final.

Esa compensación legal es una cosa; devolver el descuento comercial es otra. Algunas promociones condicionan la rebaja a que el préstamo permanezca vivo un tiempo mínimo. El plazo puede ser de varios meses, pero no existe una permanencia única fijada por ley para todos los coches: está en las condiciones de cada campaña. Si cancelas antes, el concesionario puede reclamar la rebaja cuando una cláusula clara que aceptaste vincula el precio a esa permanencia. Pagar 172 euros de cancelación no te protege de una reclamación separada de 1.500.

Por eso los 262 euros del ejemplo solo valen si la permanencia ya ha vencido. Si la campaña exige doce meses vivos y cancelas en el once, la cuenta que importa deja de ser la del interés y pasa a ser la de la rebaja que te reclaman.

No tienes por qué hacer tú esta cuenta a mano. La Ley 16/2011 obliga a que el contrato recoja el importe total adeudado, que es la suma del capital y de todos los costes que vas a pagar por él, y a que figure junto al resto de la información previa. Es la casilla que convierte la oferta en un número comparable con el precio al contado, y es exactamente la que no aparece en el folleto que te enseñan sobre la mesa. Pídela por su nombre.

Mañana, en el concesionario, pide por escrito el precio al contado, el precio financiado y el coste total del crédito. Y pregunta literalmente: «¿Cuánto tiempo tiene que seguir vivo el préstamo para que no me reclamen el descuento?»