Idea · Del catálogo de Margen
La revisión del gas que llama al timbre no es la obligatoria

Suspende de entrada la visita que llama a tu telefonillo diciendo «revisión obligatoria del gas». El trámite existe y es obligatorio. Quien lo hace de verdad no llega así.
Hablamos de una cosa concreta: la inspección periódica del gas que te llega por tubería, la que sale de una red de distribución. Si tu casa va con bombonas, esto no es lo tuyo y el procedimiento es otro.
El aviso: cero estrellas.
La inspección de la instalación se hace una vez cada cinco años, y quien tiene que avisarte es la distribuidora: la empresa dueña de la tubería, que casi nunca es la misma que te manda la factura. El aviso llega por escrito con tres meses de antelación como mínimo, y va a tu nombre. Lleva tu nombre y apellidos, la fecha de la inspección anterior y tu CUPS, el código largo que identifica tu punto de suministro y que aparece en tu factura. Eso vale en toda España.
Procedimiento: una estrella.
Después viene la cita. Si eliges a la distribuidora, tiene que darte día y una franja de tres horas, avisando con cinco días hábiles por delante. Eso lo manda el Real Decreto 984/2015 y vale en toda España. También vale en todo el país que puedes elegir quién te la hace: la distribuidora o una empresa instaladora habilitada que contrates tú.
El del telefonillo no ha mandado ninguna carta, no sabe tu CUPS y no te ha dado una franja. Ha llamado a diez pisos seguidos y está esperando a que alguien abra.
Precio: una estrella, y con reparos.
Consumo de la Comunidad de Madrid publica el precio máximo que puede cobrarte la distribuidora en 2026: en torno a 40 euros la inspección física de una instalación de menos de 70 kilovatios, que es cualquier vivienda. En otras comunidades el importe cambia, porque lo fijan ellas.
Forma de cobro: descalificado.
Y aquí se acaba el disimulo, porque esta es la prueba que no falla: nunca se paga nada en mano a quien hace la inspección. Nada de efectivo. Nada de tarjeta. Nada de bizum. Nada de «son cuarenta y te firmo el papel». La haga la distribuidora o la haga una instaladora que contrates tú, el importe acaba en tu siguiente factura del gas: el Real Decreto 984/2015 manda que el coste total se facture a través de tu comercializadora. Lo que sí cambia es el precio, que con una instaladora es libre. Si te lo cobran en el rellano, no es esto.
Consumo añade dos avisos más. Uno: la visita que nadie ha pedido. Dos: el cartel pegado en el portal anunciando que mañana pasa una empresa. Ese cartel no lleva tu CUPS, y no lo lleva porque quien lo pegó no lo tiene.
Abre ahora tu última factura del gas, busca el apartado «Teléfono de averías» y guárdalo en el móvil como «Distribuidora gas». Es el número al que llamas cuando suena el telefonillo, antes de abrir.