
«Favorable con defectos leves» es la línea del informe de la ITV que más gente lee como un suspenso, y significa justo lo contrario: has pasado.
El Real Decreto 920/2017 y el manual de inspección reparten cada fallo en tres cajones, y el cajón manda sobre el resultado. Leve: se anota, hay que arreglarlo cuando toque y la inspección sale FAVORABLE. Te dan el certificado y la pegatina, y nadie te hace volver. Grave: resultado DESFAVORABLE. Tienes dos meses desde esa primera inspección para repararlo y pasar una segunda, que es parcial y solo mira lo que falló; mientras tanto el coche únicamente puede ir al taller y volver a la estación. Muy grave: resultado NEGATIVO, y ahí el coche no circula ni hasta el taller. Sale en grúa.
La confusión sale cara. Es fácil salir con el favorable en la mano, ver la palabra «defecto» impresa en el papel y pagar esa misma tarde una reparación de urgencia que se podía haber hecho con dos presupuestos y sin prisa.
Así que antes de llamar al taller, coge el informe y busca dos cosas: la palabra que lleva cada defecto al lado —leve, grave o muy grave— y el resultado impreso al final. Si pone FAVORABLE, tienes hasta la próxima inspección para arreglarlo.