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Curiosidad · Del catálogo de Margen

El ojo respira del aire

La córnea, esa cúpula transparente en la parte delantera del ojo, es uno de los pocos tejidos del cuerpo que no tiene ni un solo vaso sanguíneo. Y hay una buena razón: si los tuviera, no sería transparente y no podrías ver con nitidez.

Como no le llega oxígeno por la sangre, la córnea lo toma directamente del aire, disuelto en la fina capa de lágrima que la cubre. Respira, por así decirlo, por su superficie.

Esto explica por qué usar lentillas demasiadas horas puede molestar: si tapan la córnea mucho tiempo, le cuesta más recibir oxígeno. Un tejido que ve gracias, en parte, a que ha renunciado a la sangre.

Fuente: American Academy of Ophthalmology