
Los astronautas regresan del espacio midiendo más que cuando despegaron: pueden crecer alrededor de un 3%, es decir, varios centímetros en pocos días.
La causa es la falta de gravedad. En la Tierra, tu peso comprime a diario los discos que separan las vértebras de la columna. En órbita, sin esa fuerza que aplasta, los discos se hinchan un poco y la columna se estira, ganando altura.
El efecto es temporal: al volver y soportar de nuevo la gravedad, la columna se comprime y en pocos meses se recupera la estatura original. Por el camino, muchos astronautas sufren dolores de espalda mientras el cuerpo se adapta a ser, de repente, más largo.
Fuente: NASA