
Pones mil euros en un depósito a seis meses al 3 % TAE. Al vencimiento aparecen en tu cuenta 12,06 euros de intereses. No treinta, que es la cuenta que casi todo el mundo hace de cabeza: doce.
Los dieciocho euros que faltan no se los queda nadie a escondidas. Se van por dos sitios distintos y los dos están escritos en el contrato.
El primero es el calendario. La TAE —tasa anual equivalente— es anual, y lo dice en el nombre: es lo que ganarías si el dinero estuviera un año entero. El Banco de España obliga a enseñarla porque es la única cifra comparable entre productos, ya que mete dentro los gastos, las comisiones y la frecuencia con que se pagan los intereses. Pero comparable no quiere decir cobrable. Si el plazo son seis meses, cobras medio camino. Un pelo menos de la mitad exacta, porque la TAE da por hecho que los intereses se van reinvirtiendo: la cuenta fina es mil por 1,03 elevado a 0,5, menos mil. Catorce euros con ochenta y nueve, brutos.
Y hay un detalle que mueve el resultado unos céntimos y está escrito en el contrato: muchos depósitos no cuentan meses, cuentan días. Con 182 días, mil euros al 3 % simple dan 14,96 brutos y 12,12 netos; con la fórmula compuesta, 14,89 y 12,06. Seis céntimos de diferencia, y la convención la elige el banco.
El segundo es Hacienda. Los intereses de un depósito son rendimientos del capital mobiliario, y el banco tiene que retener el 19 % antes de ingresártelos. De esos 14,89 se van 2,83 a la Agencia Tributaria y te quedan 12,06. La retención es un pago a cuenta de tu declaración. Y para la mayoría de la gente acaba coincidiendo con el tipo definitivo, porque los primeros 6.000 euros de ganancias del ahorro en el año tributan precisamente al 19 %.
El porcentaje anunciado es una velocidad. Decir «3 %» es como decir «noventa por hora»: hasta dónde llegas depende de cuánto rato conduzcas.
La misma cuenta con otras cifras. Mil euros a tres meses al 3 %: 7,42 brutos, 6,01 netos. Mil euros a doce meses: 30 brutos, 24,30 netos. Diez mil a seis meses: 148,89 brutos, 120,60 netos. Diez mil a doce meses: 300 brutos, 243 netos.
Los plazos largos que mejoran la TAE también atan el dinero. Hay otro límite que no sale en ningún anuncio: el Fondo de Garantía de Depósitos cubre hasta 100.000 euros por titular y por entidad, así que por encima de esa cifra cuál es el banco deja de ser indiferente. Con 150.000 euros en un solo banco, 50.000 se quedan fuera de esa cobertura. Un 3,50 % a veinticuatro meses suena mejor que un 3 % a seis, y lo es, pero sacar el dinero antes suele costar una penalización que se come los intereses ya devengados.
Y hay una alternativa que conviene poner al lado antes de atar el dinero: una cuenta remunerada al 2 % con esos mismos mil euros deja 9,95 brutos y 8,06 netos en seis meses, cuatro euros menos que el depósito, y a cambio el dinero sigue siendo tuyo cualquier mañana.
Y una trampa que sale mucho en los carteles de las cuentas remuneradas: el tipo alto suele valer solo los primeros meses y solo para dinero nuevo, el que no tenías ya en ese banco. Si el 2 % dura tres meses y después baja al 0,5 %, el año deja 8,75 euros brutos por cada mil —7,09 después de la retención— y no los 20 del cartel.
En cifras pequeñas, lo que mueve el resultado es el capital y no el tipo. Pasar del 3 % al 3,50 % con mil euros a seis meses sube el neto de 12,06 a 14,05: dos euros por tres tardes comparando ofertas. Con veinte mil euros, ese mismo medio punto son cuarenta euros, de 241,20 a 281,06. Con poco dinero, elige el banco que menos papeleo te pida; con mucho, pelea el medio punto.
Antes de firmar, haz dos cosas y en este orden. Primero, pide el número en euros y con fecha: cuánto me vais a ingresar y qué día. Está en el contrato, se llama liquidación, se abona el día del vencimiento y no el día que a ti te venga bien, y si en la oficina no te lo escriben, es que la cifra no luce. Segundo, si solo tienes el papel de la oficina, haz tú la cuenta exacta: mil por 1,03 elevado a 0,5 son 1.014,89; los 14,89 de intereses por 0,81 son 12,06; y 12,06 es lo que vas a ver en el extracto. Si te dicen treinta, enséñales la cuenta.