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Curiosidad · Del catálogo de Margen

La cucharadita más pesada del universo

Cuando una estrella muy masiva agota su combustible, explota como supernova y su corazón se desploma sobre sí mismo. Lo que queda es una estrella de neutrones: más masa que el Sol entero comprimida en una esfera de unos veinte kilómetros, el tamaño de una ciudad.

A esas presiones, los átomos ceden y la materia se compacta hasta densidades absurdas. Una sola cucharadita de ese material pesaría miles de millones de toneladas aquí en la Tierra. No hay grúa, ni báscula, ni intuición que sirva a esa escala.

Y encima giran como peonzas enloquecidas: algunas, los púlsares, rotan cientos de veces por segundo mientras barren el cielo con haces de radiación, como faros cósmicos. Los detectamos desde la Tierra con la puntualidad de un reloj atómico. El universo fabrica cosas que la ciencia ficción no se atreve a inventar.