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Curiosidad · Del catálogo de Margen

La noche en que el negro salió 26 veces

El 18 de agosto de 1913, en el casino de Montecarlo, una ruleta hizo historia: el negro salió veintiséis veces seguidas. Hacia la decimoquinta tirada, la mesa hervía: la gente apostaba cada vez más fuerte al rojo, convencida de que «ya tocaba». El casino ganó millones de francos aquella noche.

El razonamiento parece sentido común y es pura ilusión: la bola no tiene memoria. En cada tirada, negro y rojo tienen la misma probabilidad que en la anterior. Una racha así es rarísima —del orden de una entre decenas de millones—, pero tras veinticinco negros, el siguiente es tan probable como siempre.

Ese error tiene nombre: la falacia del jugador, o de Montecarlo. No vive solo en los casinos: aparece cuando crees que un número de lotería «ya toca», que una moneda te «debe» una cara o que una acción «tiene que rebotar» tras cinco días cayendo.

El azar no lleva cuentas ni te debe nada. Cada tirada empieza de cero; la racha solo existe en tu cabeza.