
Para un billete de 50 €, todo es lo mismo: no sabe si viene de tu nómina, de un premio o de la devolución de Hacienda. Para tu cerebro, no. Richard Thaler ganó el Nobel en 2017 por describir, entre otras cosas, esta contabilidad mental: etiquetamos el dinero y lo gastamos según la etiqueta.
La nómina es sagrada, el bonus es «para disfrutar», lo que devuelve Hacienda parece caído del cielo, aunque siempre fue tuyo. En el casino, lo ganado es «dinero de la casa» y se apuesta alegremente.
El experimento clásico: mucha gente cruza la ciudad para ahorrar 5 € en algo que cuesta 15, pero no lo haría para ahorrar los mismos 5 € en algo de 125. El descuento es idéntico; el cajón mental, distinto.
El euro no tiene memoria. Se la ponemos nosotros, y nos sale cara.