Curiosidad · Del catálogo de Margen
Tu golpe avisa a 20 metros por segundo y duele a uno

Date un golpe en la espinilla con la pata de la mesa y espera. El aviso del pinchazo sube por un cable forrado de grasa a unos 20 metros por segundo; el dolor sordo que llega detrás viaja por otro cable desnudo, a poco más de un metro por segundo. Son dos avisos distintos del mismo accidente, y el segundo tarda en aparecer.
Thomas Lewis y Edward Pochin, dos médicos del University College Hospital de Londres, lo publicaron en 1937 en Clinical Science, una revista de fisiología clínica, y lo llamaron respuesta doble: un solo estímulo, dos dolores. Pinchaban la piel de voluntarios una sola vez y los voluntarios declaraban dos sensaciones separadas, una detrás de otra. Lo que convirtió aquello en fisiología y no en impresión personal fue el cronómetro: el hueco entre los dos dolores crecía con la distancia al cerebro. Si el segundo dolor fuera cosa del recuerdo, mediría lo mismo en la mano que en el pie. No lo mide.
La diferencia está en el forro. Las fibras rápidas, llamadas A delta, van envueltas en mielina, una vaina grasa que hace de aislante. La microneurografía, que consiste en pinchar un nervio humano con un electrodo más fino que un pelo y escuchar lo que pasa por dentro, les ha medido entre 5 y 30 metros por segundo, con una media alrededor de 19. Las lentas, llamadas fibras C, van desnudas, son hasta cien veces más finas que un cabello y conducen a poco más de un metro por segundo, la velocidad de alguien que pasea por un pasillo sin prisa.
Cada una trae un recado distinto. El pinchazo rápido sirve para situar: te dice el punto exacto y te hace retirar la pierna. El dolor lento no sabe señalar con el dedo, escuece, y es el que te cambia la conducta durante las horas siguientes: el que te hace cojear, el que te hace mirar dónde está la pata de la mesa cada vez que pasas por delante.
Conviene no confundir estos dos cables con los más rápidos que tienes, que no son de dolor: los que llevan el tacto fino y la posición de los miembros son más gruesos y conducen a 120 metros por segundo. Puesto en orden de llegada, el tacto entra seis veces antes que el pinchazo, y el pinchazo veinte veces antes que el escozor.
Que haya dos vías para el dolor explica una disociación que se ve en consulta. En algunas neuropatías se pierde la sensación de calor y se conserva la del pinchazo, porque el daño está en las fibras C y no en las A delta; en otras ocurre al revés. La exploración neurológica lo aprovecha: la aguja fina y el frío interrogan a las A delta, y el calor, a las C.
Si quieres cronometrarlo, hazlo en el pie y no en la mano. Del pie a la médula el aviso lento tarda alrededor de un segundo y el rápido unas cinco centésimas, así que el hueco se nota sin aparato ninguno. En la mano, que tiene casi un tercio menos de nervio por delante, el hueco baja a unas siete décimas y cuesta más cazarlo.