Un balcón con geranios dice: aquí resiste alguien. Uno con bicicleta: aquí no se rinden. Uno vacío, con la persiana a medias, pregunta.
Los balcones son el subtítulo de los edificios: traducen hacia la calle lo que pasa dentro.
Toallas de niños: ruido bueno. Un parasol en enero: nostalgia o esperanza, según la luz. Macetas muertas: llamad alguna vez, preguntad qué tal.
De niña pensaba que las casas se miraban entre ellas por los balcones, que de noche se contaban lo que habían visto.
Ahora sé que es verdad, solo que las casas lo cuentan tan despacio que hace falta vivir años en una calle para oír la conversación.