Por capítulos · El puerto de los nombres cambiados · Del catálogo de Margen
Capitulo 1. La marea baja siempre devuelve algo
El cuerpo llevaba dos dias en el agua y aun asi la inspectora Nuria Anglada supo que le faltaban las manos antes de que lo sacaran. Lo supo por como flotaba, torcido, sin esa gravedad que dan diez dedos hundiendo a un hombre hacia el fondo. Los que quieren esconder un nombre empiezan por las manos. Despues por los dientes. Este todavia tenia dientes, asi que alguien habia tenido prisa, o mala conciencia.
La darsena vieja olia a gasoil, a algas podridas y a ese frio metalico que el puerto guardaba incluso en junio. Los grueros habian parado las maquinas. Un municipal joven vomitaba con discrecion detras de un contenedor, y Anglada le dejo hacer sin mirarlo, porque a los veinticinco anos ella tambien habia vomitado y nadie se lo habia echado en cara.
-Sin manos, sin cartera, sin nada -dijo el forense, Cardona, agachado junto a la camilla-. Un fantasma. Te va a costar ponerle nombre.
-Siempre les ponemos nombre -contesto ella-. Tarde. Pero se lo ponemos.
Fue el propio Cardona quien encontro el bolsillo interior, cosido con un cuidado que no encajaba con la ropa barata. Dentro, envuelta en plastico transparente y doblada en cuatro, habia una fotografia. La abrio con dos dedos enguantados y se quedo callado mas tiempo del que un forense se queda callado.
-Nuria -dijo, y era raro que la llamara por su nombre-. Creo que esto es para ti.
Era ella. Veinte anos mas joven, el pelo aun sin cortar corto, riendose de algo que ya no recordaba, en el muelle numero cuatro. La noche del catorce de agosto. La ultima noche en que su hermano Aleix estuvo vivo, o al menos la ultima en que alguien pudo jurar haberlo visto.
Anglada no cogio la foto. Se metio las manos en los bolsillos del abrigo porque no queria que Cardona viera que le temblaban, y miro el agua negra de la darsena como si el mar pudiera devolverle tambien una explicacion. La marea estaba bajando. La marea baja, se dijo, siempre devuelve algo.
Lo que no sabia todavia era que aquel hombre sin manos habia venido a buscarla. Y que llevaba muerto exactamente el tiempo que ella tardo en decidir volver al puerto despues de veinte anos.