← Todas las lecturas

Curiosidad · Del catálogo de Margen

La peor inflación de la historia no fue alemana

Todo el mundo conoce la hiperinflación alemana de 1923, pero el récord absoluto es húngaro. En julio de 1946, los precios en Hungría se duplicaban aproximadamente cada 15 horas. No cada año, ni cada mes: cada 15 horas. Si desayunando dudabas entre comprar algo hoy o mañana, la respuesta era siempre hoy.

La moneda, el pengő, murió imprimiendo cifras que no caben en la cabeza. Llegó a circular un billete de cien trillones de pengő —un uno seguido de veinte ceros—, el de mayor valor nominal jamás emitido en el mundo. Y había otro aún mayor impreso y listo, que no llegó a salir porque ya no tenía sentido.

En agosto de 1946 Hungría rindió la moneda y creó el forinto. El tipo de cambio lo dice todo: un forinto equivalía a un 4 seguido de 29 ceros en pengő. Todo el pengő del país, junto, valía menos que un céntimo.