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Microrrelato · Del catálogo de Margen

Modo avión

Puse el móvil en modo avión para dormir de una vez, sin grupos, sin ofertas, sin noticias de última hora que pueden esperar a mañana.

A las 2:40 vibró.

Un mensaje. Remitente: «Papá». Papá murió en marzo. No he sido capaz de borrar su contacto; tampoco de mirarlo.

«¿Estás despierta?»

El teléfono seguía en modo avión. Sin cobertura, sin wifi, con ese avioncito arriba que lo desconecta a uno del mundo. Me quedé sentada en la cama, helada, y contesté con los pulgares torpes:

«Sí.»

«Bien. No te escribo para asustarte. Te escribo porque en modo avión es la única manera: cuando estás conectada a todo, no hay sitio para mí. Duerme. Solo quería saber si funcionaba.»

Por la mañana no había rastro de la conversación. Lo lógico: un sueño.

Pero desde entonces, cada noche, hay un minuto en que dudo. Y cada noche, antes de dormir, pongo el modo avión.

Por si acaso hay sitio.