← Todas las lecturas
Poema · Del catálogo de Margen
A las 5:20 apaga la fuente para no despertar a nadie

A las 5:20 el barrendero cierra la llave del chorro como quien tapa a un niño que respira fuerte; la fuente se calla, y la plaza recibe el ruido pequeño de sus botas. Pasa por delante del bar, encendido para él: la lechera esperando al camión, la mano en el mostrador. Señala el balcón donde una ventana abierta suelta la humedad de una noche entera. —Ya está durmiendo —dice, y sigue barriendo.