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Curiosidad · Del catálogo de Margen

El mito de los 21 días para un hábito

Seguro que lo has oído: hacen falta 21 días para crear un hábito. La cifra es tan redonda como falsa. Nació en 1960, cuando el cirujano plástico Maxwell Maltz observó que sus pacientes tardaban 'unas tres semanas' en acostumbrarse a su nuevo rostro o a una amputación. Aquella observación personal, sin nada que ver con lavarse los dientes o ir al gimnasio, se convirtió en ley popular.

La ciencia real llegó en 2010. Un equipo del University College de Londres siguió a voluntarios que adoptaban un hábito nuevo y midió cuándo se volvía automático. ¿El resultado? Una media de 66 días, con casos que iban de 18 a 254.

O sea: depende de la persona y del hábito, y suele costar bastante más de tres semanas.

La buena noticia es que saltarte un día no arruina nada. La constancia importa más que la perfección.