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Curiosidad · Del catálogo de Margen

Al decir «ojalá» invocas a Dios en árabe

«Ojalá» viene del árabe andalusí «law šá lláh»: «si Dios quiere». Cada vez que la pronuncias, aunque seas ateo de carné, estás repitiendo una fórmula religiosa musulmana que lleva más de mil años viajando de boca en boca.

No es un caso aislado. El español guarda miles de arabismos: almohada, aceite, azúcar, alcalde, albahaca, hasta el «fulano» de «fulano de tal», que viene de fulān. Muchos se delatan por el «al-» inicial, que no es más que el artículo árabe fosilizado: decir «la almohada» es, en el fondo, decir el artículo dos veces.

Ocho siglos de al-Ándalus no se borran con una Reconquista. Se quedaron en la lengua, agazapados en las palabras más cotidianas.

La próxima vez que digas «ojalá llueva», piénsalo: estás deseando lluvia con una plegaria andalusí.