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Microrrelato · Del catálogo de Margen

El reloj

Cuando su abuelo murió, Daniel heredó un viejo reloj de bolsillo. No era de oro. No tenía piedras preciosas. Ni siquiera funcionaba. En la tapa había una frase grabada: "Para que nunca olvides lo que realmente vale el tiempo." Durante años lo guardó en un cajón, convencido de que era solo un recuerdo más. Hasta que una tarde, mientras ordenaba la casa, encontró una caja llena de cartas que su abuelo nunca llegó a enviar. Eran para su esposa, para sus hijos y para él. En todas hablaba de lo mismo: del tiempo que había perdido trabajando, de los abrazos que pospuso, de las comidas familiares que se perdió pensando que habría otra oportunidad. Daniel cerró la última carta con un nudo en la garganta. Sacó el reloj del cajón y lo observó en silencio. Seguía sin funcionar. Y, por primera vez, entendió que nunca había estado roto. El reloj no medía los segundos que pasaban. Le recordaba los que ya no volverían.