
En 1943, el ingeniero naval Richard James probaba muelles para estabilizar instrumentos delicados en los barcos de guerra. Uno se le cayó de una estantería y, en vez de quedarse quieto, bajó 'andando' de libro en libro hasta el suelo, se plegó y se detuvo de pie. James llegó a casa y le dijo a su mujer, Betty, que con aquello se podía hacer un juguete.
Betty buscó en el diccionario una palabra que sonara a ese movimiento y eligió 'slinky', algo así como sinuoso. En noviembre de 1945 lo estrenaron en los grandes almacenes Gimbels de Filadelfia: vendieron las 400 unidades que tenían en hora y media.
Años después, Richard abandonó la empresa y el país, y fue Betty quien la dirigió durante décadas y convirtió el muelle en leyenda. El juguete que baja escaleras existe porque un día alguien tropezó con una estantería.