
El ajolote, un anfibio mexicano de aspecto sonriente, tiene un superpoder que la ciencia lleva décadas estudiando: se regenera casi entero.
Si pierde una pata, le crece otra completa, con sus huesos, músculos y nervios en el sitio exacto. Y no se queda ahí: es capaz de reconstruir partes del corazón, de la médula espinal e incluso de su cerebro, y todo ello sin dejar cicatriz.
Por eso los laboratorios lo investigan tanto: entender cómo lo hace podría ayudar algún día a la medicina humana. Paradójicamente, este animal tan resistente en el laboratorio está en grave peligro de extinción en la naturaleza, arrinconado en los canales de Ciudad de México.
Fuente: National Geographic