
En las Montañas Blancas de California vive un pino erizo llamado Matusalén. Germinó hace más de 4.850 años: ya era un árbol adulto cuando se levantaron las pirámides de Egipto y un anciano cuando se fundó Roma.
Su secreto es la lentitud. Crece en un desierto de altura, con frío, viento y un suelo pobrísimo, y esa vida dura lo obliga a crecer despacio: su madera es tan densa y resinosa que resiste plagas, hongos e incendios.
Para protegerlo de los curiosos, los guardas forestales mantienen en secreto cuál de todos los pinos del bosque es exactamente Matusalén. Puedes caminar a su lado sin saberlo.
Fuente: US Forest Service