
—Jacinta Berrocal, fotógrafa. Dígame.
—Soy Eusebio Pardiñas, el maître del Miramar. ¿Dónde estás?
—En el salón, Eusebio. Llevo cuarenta minutos trabajando. Tengo el ramo, tengo el beso y tengo a la suegra llorando con el pañuelo de su madre.
—¿Qué suegra?
—La de la novia. Pelo corto, vestido verde agua, dos pendientes que pesan.
—Jacinta, la suegra de tu novia, la de los Arrieta, lleva un vestido rosa palo y está en el salón A. Tú estás en el B.
—No.
—Sí.
—¿Y la gente a la que llevo cuarenta minutos diciendo «un paso a la izquierda, por favor»?
—Esos son los Lozano. Se casan hoy también. Llegaron antes y les abrí yo la puerta, y no me preguntaron nada cuando les dijiste que se juntaran por estaturas.
—Eusebio, dime que en el A hay otro fotógrafo.
—Hay otro fotógrafo. Nicasio Arbeloa. Entró a las siete y cinco y está haciendo un reportaje preciosísimo de tus Arrieta.
—Nicasio tiene setenta y cuatro años.
—Y dos cataratas operadas. Pero mira, el hombre va rapidísimo.
—¿Él sabe que no son los suyos?
—Nicasio cree que los novios se han cambiado de ropa a mitad de banquete. Dice que hoy se hace mucho.
—Vale. Plan. Yo salgo por la puerta de servicio, él sale por la otra, nos cruzamos en el pasillo de la cocina y no se enter...
—El pasillo está lleno. Los dos cortejos han salido a la vez a por los canapés.
—¿Los dos?
—Los dos. Y las dos novias se han encontrado delante de la mesa del jamón.
—Eusebio.
—Dime.
—¿Se han dado la mano?
—Se han abrazado. La novia de los Lozano le ha dicho a la tuya que el cortador de jamón es el mismo que tuvo su hermana.
—Hazme un favor. No dejes que se separen treinta segundos.
—¿Por qué?
—Porque estoy bajando la escalera con el teleobjetivo puesto y esa foto no la tiene nadie en esta provincia.
—Jacinta, luego hay que explicarles a cuatro familias lo que ha pasado aquí.
—Poca cosa. Los Lozano tienen cuarenta minutos que no habían pagado y los Arrieta, a un señor con cincuenta años de oficio y pulso de relojero.
—Y a ti, ¿quién te paga el tuyo?
—Las dos familias, Eusebio. La foto del jamón la cobro dos veces.