
Malcolm Gladwell publicó Outliers en 2008 y popularizó una cifra: se necesitan diez mil horas de práctica para dominar cualquier cosa. La cifra viene de un estudio de Anders Ericsson en 1993 sobre violinistas de la Academia de Música de Berlín Occidental.
Ericsson tardó ocho años en desmentirlo. En Peak (2016) explicó que su número era una mediana, no un umbral, y que la mediana real era 7.400 horas para los violinistas profesionales y 3.400 para los estudiantes buenos. La misma tarde repetida durante veinte años no te hace bueno, te hace acostumbrado. Lo que él llamó práctica deliberada tiene tres partes concretas: una tarea con dificultad justo por encima de tu nivel actual, feedback inmediato y un ajuste antes del siguiente intento.
Aplicable esta semana. Antes de empezar, escribe en dos líneas qué vas a intentar y qué señal te dirá que ha salido bien. Al terminar, cambia una cosa: el orden del apoyo, el compás, la mano que empuja el fader, un parámetro cualquiera. Repite cinco veces. Son cuarenta minutos, no diez mil horas.