Curiosidad · Del catálogo de Margen
El reloj que se para dos segundos cada minuto

Si miras el segundero de un reloj de estación en Suiza, verás algo raro: recorre la esfera en unos 58 segundos y medio y después se queda quieto en las doce, un instante, como si tomara aire. Solo cuando llega un impulso eléctrico del reloj maestro salta el minutero, y el segundero vuelve a partir.
Lo diseñó el ingeniero Hans Hilfiker en 1944 para los ferrocarriles federales. El problema era serio: miles de relojes repartidos por cientos de estaciones, y los trenes suizos salen al minuto. La solución fue no dejar que cada reloj llevara su propia cuenta: cada minuto, uno solo manda, y todos los demás obedecen a la vez. Esa pausa del segundero es la espera de la orden.
El diseño —esfera limpia, paleta roja como la señal de un jefe de estación— se convirtió en un icono. En 2012, Apple lo copió para el iPad y acabó pagando a los ferrocarriles suizos una licencia millonaria.
La puntualidad suiza no consiste en que cada reloj sea exacto. Consiste en que todos esperen la misma señal.