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Poema · Del catálogo de Margen

Peino la arena para que creas que eres el primero

A las siete engancho el rastrillo al tractor y borro cuatrocientas huellas de ayer: las de los que corrieron al amanecer, las de los que se sentaron a discutir de dinero.

Dejo la arena lisa, recién hecha.

A las nueve llegas tú con la sombrilla, la clavas en el sitio más limpio de la playa y te sientas convencido de haber madrugado.

Yo ya voy por el kilómetro dos. Y detrás de ti viene otro con su toalla, convencido de lo mismo.