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Microrrelato · Del catálogo de Margen

Llegué 50 minutos tarde porque la cocinera encendió el gas

Hago constar, a efectos del parte de retraso de hoy, que salí de Villalpando a las 06:20 con once raciones selladas y la orden de cargar en la furgoneta la batería de cocina del colegio, que la central ya ha vendido.

Cándida Berlanga, la cocinera, me abrió con el delantal puesto. Le expliqué que a las 07:40 tenía parada en Castroverde y que las once raciones se calientan en su propio envase, sin ollas. Ella me contestó que llevaba treinta y cuatro años dando de comer a este pueblo y que once niños no son una ruta.

Le pedí el inventario para firmar. Me trajo café. Le dije que la furgoneta no es mía, que es de la central, y que yo cobro por parada hecha.

Hago constar que a las 07:05 saqué las dos ollas grandes de la furgoneta y las volví a dejar en su fuego, y que las once raciones selladas se quedaron en el camión sin abrir. Cándida encendió el gas, echó el arroz y me señaló una silla. Comieron once niños y comí yo. La parada de Castroverde se hizo a las 08:30: si hay que descontar la hora, descuéntenmela del día.

Ubaldo Frade, conductor de reparto, ruta 12.