Microrrelato · Del catálogo de Margen
Mónica trae la carpeta; el jefe no ha traído nada

El año pasado le dije a Álvaro Cambra, director creativo, que si le firmaba dieciocho campañas para la marca de café quería salir del turno de sábados. Le enseñé el email suyo diciendo que sí. Lo tenía impreso.
—Yo no dije eso, Mónica —contestó, sin mirar el papel—. Dije que lo hablaríamos cuando llegara septiembre.
—Estamos en septiembre.
—Estamos, sí. Y esto es la evaluación anual, no el bar. Aquí no venimos a discutir emails del octubre pasado.
Subió las persianas, que no hacía falta, y le pidió a la persiana que se calmara. Yo tenía las dieciocho tapas encima de la mesa, con la fecha de firma impresa en el lomo. Cerró la carpeta sin abrirla y me pasó un post-it con el turno de sábados de octubre.
—Es lo que hay —dijo.
Cogí el post-it, lo pegué encima del email impreso y salí. En el pasillo, mientras la puerta se cerraba, oí a Álvaro:
—Buen trabajo con el café, por cierto.