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Curiosidad · Del catálogo de Margen

En 1902 murieron 28.000 personas y salió vivo el preso

Ludger Sylbaris cobraba entrada en 1903, en la carpa del circo Barnum & Bailey, por enseñar las quemaduras de su espalda: lo anunciaban como el preso que salió vivo de una ciudad con 28.000 muertos. Por una vez, el cartel de un circo se quedaba corto.

Un año antes, el 12 de mayo de 1902, unos rescatadores que removían escombros en Saint-Pierre —la ciudad más rica de la Martinica, colonia francesa del Caribe— oyeron una voz debajo de la piedra. Sylbaris llevaba cuatro días encerrado, quemado y sin agua. Estaba preso por una pelea de taberna y le había tocado la celda de castigo: un cubículo de piedra medio enterrado, con una sola tronera estrecha y de espaldas al volcán.

Cuatro días antes, a las 8:02 de la mañana del 8 de mayo, el volcán Mont Pelée había soltado una nube ardiente —gas y ceniza a unos 1.000 grados— que bajó los seis kilómetros hasta el puerto en menos de un minuto. Se llevó por delante a casi toda la ciudad y a dieciocho barcos fondeados en la bahía.

El día anterior, el 7 de mayo, una comisión nombrada por el gobernador había firmado que no existía peligro inmediato. Las elecciones eran el día 11 y convenía que no se marchara nadie. El gobernador Louis Mouttet se quedó en Saint-Pierre para dar ejemplo y murió con los demás.

A Sylbaris lo indultaron y acabó cruzando el Atlántico como atracción de feria. Su celda sigue en pie en la ladera: es lo único que quedó entero de aquella calle.