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Idea · Del catálogo de Margen

Dormir de más el sábado no devuelve las horas del martes

Lunes, día 1: treinta y seis adultos sanos entran en un laboratorio de sueño de la Universidad de Colorado. Los reparten en tres grupos. Uno dormirá nueve horas cada noche; otro, cinco; el tercero, cinco de lunes a viernes y luego lo que quiera el fin de semana.

Viernes, día 5: los dos grupos de cinco horas ya pican después de cenar. Es la franja por la que se les cuelan las calorías que después pesan.

Sábado y domingo: al grupo del finde lo dejan dormir a placer. Duermen 1,1 horas más de lo habitual, ni de lejos lo que deben. Nadie se pasa el día en la cama: el cuerpo no admite tanto sueño de golpe.

Lunes, día 8: vuelta a cinco horas. Y aquí llega lo que nadie esperaba: la sensibilidad a la insulina del grupo que había recuperado cayó todavía más que la del grupo que nunca durmió el fin de semana. Los dos grupos habían ganado alrededor de kilo y medio.

El trabajo lo firmó Christopher Depner en la revista Current Biology en 2019, y desmonta una idea muy cómoda: la deuda de sueño no es una cuenta corriente que se salda el domingo por la mañana.

Esta semana, si solo puedes mover una hora, muévela el martes: acuéstate una hora antes entre semana y deja el despertador del domingo donde estaba.