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Idea · Del catálogo de Margen

En 1958 Yale midió lo que pierde una reunión

Alex Osborn, publicitario de Nueva York, publicó en 1953 el libro Applied Imagination y dejó una promesa que todavía se repite en cualquier oficina: un grupo que dice ideas en voz alta sin criticarse produce muchas más que sus miembros por separado. Cinco años después, tres psicólogos de Yale lo midieron y les salió lo contrario. Donald Taylor, Paul Berry y Clifford Block juntaron a estudiantes en grupos de cuatro y les dieron problemas abiertos, entre ellos uno famoso: qué pasaría si a todo el mundo le naciera un pulgar de más en cada mano.

Después montaron la comparación honesta. Cogieron a otros estudiantes, los dejaron pensar por su cuenta y sumaron sus listas descartando los repetidos. Esos grupos de papel ganaron: más ideas en total, y más ideas distintas, que los grupos reales del mismo tamaño.

En 1987, Michael Diehl y Wolfgang Stroebe, en la Universidad de Tubinga, dieron con el motivo principal y lo bautizaron: bloqueo de producción. Mientras habla uno, los otros tres no pueden hablar, y en ese rato se les olvida lo que iban a decir o deciden que ya no vale la pena.

Pruébalo en la próxima reunión: reparte papel y cinco minutos a solas antes de que hable nadie, recoge las listas y solo entonces empezad a discutir.