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Curiosidad · Del catálogo de Margen

La escalera de sonido que nunca termina

En 1964, el psicólogo Roger Shepard, de los laboratorios Bell, describió una ilusión auditiva desconcertante: una escala que parece subir sin parar y, sin embargo, nunca llega arriba. Es el equivalente sonoro de las escaleras imposibles de Escher.

El truco consiste en superponer la misma nota en varias octavas a la vez. Mientras las notas suben, las octavas agudas se van desvaneciendo y las graves van entrando, tan gradualmente que el cerebro no detecta el relevo. El resultado: una tensión que crece y crece sin resolverse jamás.

Hans Zimmer lo convirtió en su arma secreta. La banda sonora de Dunkerque está construida sobre tonos Shepard, y por eso la película te mantiene con el estómago encogido hasta el final. También suena en la escalera infinita de Super Mario 64. La próxima vez que una escena te agobie sin saber por qué, quizá la culpa no sea de la imagen, sino de una escalera que nunca acaba.