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Curiosidad · Del catálogo de Margen

La miel que nunca caduca

En una tumba egipcia se encontró un tarro de miel de más de tres mil años. Los arqueólogos lo abrieron esperando polvo y encontraron miel: viscosa, dorada, perfectamente comestible.

La miel casi no envejece. Su secreto es una combinación implacable: apenas tiene agua, es muy ácida, y las abejas le añaden una enzima que libera pequeñas cantidades de peróxido de hidrógeno. En ese ambiente casi ninguna bacteria puede vivir. Sellada del aire y la humedad, una jarra de miel puede esperar milenios sin echarse a perder.

Así que la próxima vez que veas cristalizarse la del fondo del armario, recuerda: no está caducando. Solo está tomándose su tiempo, como lleva haciendo desde que existen las flores.

Fuente: Smithsonian Magazine