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Curiosidad · Del catálogo de Margen

Su mujer encontró en el desván una lista con 669 nombres

El 14 de marzo de 1939 salió de Praga el primero de ocho trenes fletados por Nicholas Winton, corredor de bolsa londinense de veintinueve años que había cambiado sus vacaciones de esquí por un viaje a Praga. Hasta agosto sacó a 669 niños, casi todos judíos, y los entregó en Liverpool Street a familias británicas de acogida.

Cada niño necesitaba una familia de acogida y un aval de cincuenta libras en el Ministerio del Interior. Winton las buscó con anuncios, puso avales de su bolsillo y falsificó permisos de entrada porque los legales tardaban semanas.

El noveno tren, con 250 niños en las listas, debía salir el 1 de septiembre de 1939. Ese día Alemania invadió Polonia, se cerraron las fronteras y el convoy no se movió del andén. De aquellos 250 no volvió a saberse casi nada.

Winton volvió a su oficina y no lo contó en cincuenta años. En 1988 su mujer, Grete, subió al desván de la casa de Maidenhead y abrió un maletín de cuero: dentro estaban las listas mecanografiadas, las fotos de carné de los 669 y las cartas de los padres que los despidieron.

El álbum llegó a la BBC. En «That's Life!» sentaron a Winton en primera fila sin decirle por qué; Esther Rantzen preguntó si había alguien en el estudio que le debiera la vida, y se levantó la fila entera que tenía detrás. Murió el 1 de julio de 2015, con 106 años: de aquellos 669 niños descienden hoy unas seis mil personas.