← Todas las lecturas

Curiosidad · Del catálogo de Margen

Los libros viejos huelen a vainilla

El papel moderno se fabrica con pasta de madera, y la madera contiene lignina, un polímero que con los años se va descomponiendo. Al degradarse, libera compuestos volátiles, y entre los más presentes hay parientes directos de la vainillina, la molécula del aroma de la vainilla.

Por eso los libros antiguos desprenden ese olor dulzón tan característico, mezclado con notas que los investigadores han descrito como hierba, almendra y un punto ácido. Un equipo de químicos especializados en conservación llegó a analizar los gases que emiten los libros viejos para diagnosticar su estado de deterioro: el olor, literalmente, cuenta cuánta vida le queda al papel.

Así que esa nostalgia que te asalta en una librería de viejo tiene fórmula química. Cada libro envejece perfumándose con su propia descomposición. Lo poético y lo científico, en la misma estantería.