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Microrrelato · Del catálogo de Margen

Once voces para un certamen que exige dieciséis

—Once. Once voces vivas, y el certamen pide dieciséis.

[19:03] Habla Amaya Cerezo, directora del coro de Portobravo. Transcripción de la comisión de fiestas.

[19:04] BRUNO FERREIRO, técnico de sonido del ayuntamiento: El reglamento admite voces asistidas desde 2034. Hasta cuatro, declaradas en la inscripción.

[19:04] A. CEREZO: Once y cuatro son quince.

[19:05] B. FERREIRO: Quince.

[19:05] A. CEREZO: Entonces no vamos.

[19:06] B. FERREIRO: Si no vamos, adiós a la subvención. Cuatro mil doscientos euros, y medio coro no ha cobrado el autobús de marzo.

[19:07] A. CEREZO: ¿De dónde salen esas cuatro voces?

[19:07] B. FERREIRO: De vosotros. Están hechas con la grabación de 2029, que es del coro. Suenan a vuestra cuerda de tenor de hace cinco años.

[19:08] A. CEREZO: No pienso poner cinco máquinas a cantar y llamarlo coro de Portobravo.

[19:08] B. FERREIRO: Cuatro máquinas. La quinta voz la pones tú.

[19:09] A. CEREZO: Yo dirijo. Llevo siete años sin cantar delante de nadie.

[19:10] B. FERREIRO: Artículo once. «A efectos de recuento, quien dirige computa como voz si consta inscrita en una cuerda.» Está desde el noventa y siete. Nadie lo ha usado porque a nadie le hacía falta.

[19:12] A. CEREZO: Inscríbeme de contralto y mete las cuatro asistidas en tenor, que ahí no se me nota.