
La luz del Sol tarda algo más de ocho minutos en recorrer los 150 millones de kilómetros que nos separan de él. Así que, cuando lo miras, no ves el Sol de ahora: ves cómo era hace ocho minutos.
La luz es lo más rápido que existe, unos 300.000 kilómetros por segundo, pero el espacio es tan enorme que ni siquiera ella lo cruza al instante. Mirar lejos, en el cosmos, es siempre mirar al pasado.
La idea se vuelve vertiginosa con las estrellas: muchas están tan lejos que su luz lleva miles o millones de años viajando. Algunas de las que ves de noche quizá ya se hayan apagado, y nadie en la Tierra lo sabe todavía.
Fuente: NASA