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Curiosidad · Del catálogo de Margen

El pósit nació de un pegamento que salió mal

Uno de los objetos de oficina más famosos del mundo empezó siendo un error de laboratorio: un pegamento que no pegaba del todo.

En 1968, un químico llamado Spencer Silver intentaba crear un adhesivo muy fuerte y obtuvo justo lo contrario: uno tan flojo que se despegaba sin dejar rastro. Parecía inútil, y durante años nadie supo qué hacer con él. Fue un colega, Art Fry, quien tuvo la idea al hartarse de que los marcadores de papel se le cayeran del libro de himnos del coro.

Esas notas amarillas que se pegan y despegan salieron al mercado en 1980. El pegamento «defectuoso» acabó siendo justo lo que lo hacía perfecto.