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Poema · Del catálogo de Margen

Fátima cobra el minuto que vas a tardar

Entras al McDonald’s a las cuatro y cuarto, vas al baño, la limpiadora acaba de fregar y te sonríe con el trapo en la mano.

Se llama Fátima —lo has visto en la tarjeta, la lleva colgada del pecho— y cobra el minuto que tú vas a tardar.

Se aparta. Te esperas. La miras entrar en el otro baño y empezar otra vez.