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Curiosidad · Del catálogo de Margen

El concierto en el que nadie tocó nada

El 29 de agosto de 1952, en un auditorio cerca de Woodstock, el pianista David Tudor se sentó al piano, cerró la tapa y puso en marcha un cronómetro. Durante cuatro minutos y treinta y tres segundos no tocó nada. Solo abrió y cerró la tapa para marcar los tres movimientos de la obra: 4'33'', de John Cage.

El público, indignado, creyó que le tomaban el pelo. Pero Cage hablaba muy en serio. Un año antes había entrado en una cámara anecoica de Harvard, una sala diseñada para el silencio absoluto, y allí escuchó dos sonidos: uno agudo (su sistema nervioso) y otro grave (su sangre circulando). Su conclusión: el silencio no existe.

Por eso 4'33'' no es una obra muda: es un marco. La música son las toses, las sillas que crujen, el viento contra el tejado. Cada interpretación es distinta, porque el mundo nunca suena dos veces igual.