Curiosidad · Del catálogo de Margen
Los girasoles jóvenes bailan; los viejos eligen el este
Un girasol joven hace exactamente lo que promete su nombre: sigue al sol. Amanece mirando al este, lo acompaña hasta el oeste y, de noche, deshace el camino para esperar el amanecer en posición. Un baile lento, repetido cada día.
En 2016, un equipo de la Universidad de California descubrió cómo lo hace: un lado del tallo crece de día y el otro de noche, turnándose, guiados por un reloj interno. Si a un girasol lo giras en una maceta, tarda días en «reajustar la hora».
Pero al madurar, el baile se detiene: el girasol adulto se queda fijo mirando al este. ¿Por qué? Los científicos midieron su temperatura: las flores orientadas al este se calientan antes por la mañana, y las abejas prefieren las flores tibias. Mirar al este multiplica las visitas de polinizadores.
De joven, perseguir la luz. De adulto, saber dónde va a salir. No es mala biografía.
Fuente: Science