Curiosidad · Del catálogo de Margen
El primer pitido de supermercado lo provocó un paquete de chicles

Aquella mañana, en el supermercado Marsh de Troy (Ohio), estrenaban un invento raro: un lector láser conectado a la caja. El primer cliente puso sobre la cinta un paquete de chicles Juicy Fruit. Pitido. 67 centavos. Acababa de nacer la compra moderna.
El código de barras llevaba décadas inventado sobre el papel: a Joseph Woodland se le ocurrió en 1949, dibujando rayas en la arena de una playa mientras pensaba en el código Morse — puntos y rayas estirados hacia abajo. Pero hizo falta esperar al láser y a los ordenadores baratos para que aquellas rayas cobraran vida.
Aquel paquete de chicles no se lo comió nadie: acabó expuesto en el museo Smithsonian, como la primera palabra de un idioma nuevo.
Hoy los códigos de barras se escanean más de 6.000 millones de veces al día. Cada pitido de cada caja del planeta es un eco de aquellos chicles de 67 centavos.