
La conexión entre la Coca-Cola y la cocaína suena a bulo de internet. Pero está bien documentada, y el nombre de la bebida es la primera pista.
Cuando el farmacéutico John Pemberton la creó en 1886, mezclaba dos ingredientes estrella: la nuez de cola, rica en cafeína, y el extracto de hoja de coca, que aportaba pequeñas cantidades de cocaína. En aquella época la sustancia era legal y se consideraba un tónico de moda, presente en vinos y remedios.
Con el cambio de siglo, la presión social contra la cocaína creció, y hacia 1903 la empresa ajustó la fórmula para eliminar el alcaloide, empleando hojas de coca ya procesadas. Curiosamente, la compañía siguió importando hoja de coca (sin cocaína) para conservar el sabor. El nombre se quedó como fósil de aquella receta original.