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Curiosidad · Del catálogo de Margen

En 1975 el 90 % de las islandesas paró y el país se cerró

El 24 de octubre de 1975 los periódicos de Reikiavik no se pudieron componer: quienes montaban el texto eran mujeres y ninguna entró a trabajar. Ese viernes, nueve de cada diez islandesas —el 90 %— dejaron a la vez el empleo, la casa y los niños. Con 220.000 habitantes en el país entero, bastó para pararlo.

No lo llamaron huelga. Lo llamaron Kvennafrídagurinn, «el día libre de las mujeres», porque una huelga podía costarte el puesto y un día libre no.

Los bancos abrieron con los directores haciendo de cajeros. Los vuelos se quedaron en tierra. Cerraron colegios y guarderías, así que muchos padres se llevaron a los hijos a la oficina, y las tiendas se quedaron sin salchichas, que era la cena que sabían hacer solos. Por la tarde se juntaron 25.000 personas en el centro de Reikiavik: una de cada nueve del país. En España serían más de cinco millones.

Al día siguiente todo el mundo volvió a su sitio, pero la cuenta ya estaba hecha. En 1976 el Parlamento aprobó la ley de igualdad. En 1980 Vigdís Finnbogadóttir ganó las elecciones y fue la primera mujer del mundo elegida jefa de Estado por votación popular; contaba que aquel viernes de octubre fue lo que se lo hizo pensable. Gobernó dieciséis años y ganó cuatro elecciones seguidas. Islandia encabeza el índice mundial de brecha de género desde 2009.