Microrrelato · Del catálogo de Margen
A las 22:47, Antonio saca la carpeta del cable de fibra

—Antes de levantar la sesión —dice Antonio Belda, jubilado, presidente saliente— tengo aquí una carpeta.
—Antonio, son las once menos cuarto —contesta Merche Parreño, administradora de fincas, veintitantos años en esta finca.
—Es rápido. La fibra que pasaron el año pasado.
—La fibra la aprobamos por unanimidad en enero.
—La aprobamos, sí. Pero yo saqué fotos.
Abre la carpeta y saca tres fotos impresas en A4. Merche se acerca.
—Esto es el hueco del contador. Esto, el mismo hueco un mes después. Y esto, el tercer mes.
—Está el cable colgando.
—Está el cable colgando, sí. Y en la comunidad de mi cuñada, en Muchamiel, el mismo cable va por dentro de una canaleta blanca.
—Cuánto vale la canaleta.
—Trescientos cuarenta euros. La factura la tengo aquí.
—¿La has pedido tú, Antonio?
—La he pedido yo. El instalador viene el 14.
—Antonio, no puedes contratar tú a un instalador para la comunidad.
—El instalador viene el 14. Voto favorable el que quiera. Yo pago mi parte igual: cuarenta y siete euros, cuota extraordinaria.
Se hace un silencio corto. En la última fila, una mujer levanta la mano.
—Yo también pago mi parte, Antonio.
Merche mira la orden del día pegada al mando del proyector. Tacha con el rotulador el punto siete y encima escribe, con letra grande, «canaleta».