
1975, primavera. East Lansing, Michigan. Jack Hetherington, físico de la universidad estatal, termina un trabajo sobre el helio-3 a temperaturas cercanas al cero absoluto. Lo ha escrito en plural —«medimos», «encontramos»— y lo firma él solo.
Dos días después. Un colega le avisa: la revista a la que va, Physical Review Letters, corrige ese plural cuando el autor es uno, y corregirlo obliga a teclear el artículo entero otra vez a máquina. Estamos en 1975: copiar y pegar no existe.
Esa misma tarde. Hetherington coge la otra salida y le añade un segundo autor: F. D. C. Willard, por Felis Domesticus Chester Willard. Chester es su gato siamés, hijo de un gato llamado Willard.
Noviembre de 1975. El artículo sale con los dos nombres en el volumen 35 de la revista. Hetherington manda separatas a los colegas: la suya con bolígrafo, la de Chester con la huella de una pata mojada en tinta.
1980. Willard publica en solitario, y en francés, en la revista La Recherche.
1 de abril de 2014. La Sociedad Americana de Física anuncia que los artículos firmados por gatos pasan a acceso libre. La lista completa cabía en un nombre.