← Todas las lecturas

Idea · Del catálogo de Margen

Elogio del cuaderno abandonado

Todos tenemos cuadernos preciosos con solo cinco páginas escritas. El diario que duró un enero. La libreta de aquel viaje. El cuaderno «bueno» que daba pena estrenar y luego dio pena continuar.

Solemos contarlos como derrotas pequeñas, y quizá sea al revés: cada cuaderno empezado es la prueba de que otra vez creíste posible una versión más atenta de ti. Cinco páginas de enero valen algo que ninguna agenda completa tiene: el entusiasmo puro del que empieza.

Los museos guardan con honor los cuadernos inacabados de los artistas y nadie los llama fracasos: los llaman proceso.

Así que no tires los tuyos, ni los termines por obligación. Déjalos ser lo que son: puertas que abriste. Y cuando compres el siguiente —porque lo comprarás—, estrénalo sin ceremonia, en la página uno, con la fecha de hoy. Empezar también es un género literario.